AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS
Que tiempos aquellos cuando nuestros padres introducían en el video la cinta VHS que contenía una especie de somnífero, llamado Disney, con el objetivo de mantenernos sentados durante horas delante del televisor. Disfrutábamos de principio a fin de la película de una serie de canciones divertidas y animadas, que creaban una especie de adicción en nuestra cabeza. Creaban un mundo de fantasía del que no queríamos despertar y que nos hacía verla una vez más, y una vez más…
Actualmente, simplemente con escuchar esas canciones aun me vienen a la mente aquellas magnificas películas que un buen día me hicieron soñar. Y es que sólo con recordarlas esbozo una pequeña sonrisa o se me enrojecen los ojos.
Quién no ha cantado el “Hi-Ho” de “Blancanieves”, o bailado al ritmo de Balú en el “Libro de la Selva”.
Quién no ha buceado bajo el mar para unirse a la fiesta de “La Sirenita” o soñado con ser Bella en aquel baile de salón en el castillo hechizado de “La Bella y la Bestia”.
Quién no ha tarareado “Eres tú” de “La Bella Durmiente” o entonado el Shalakabula chachicomula di bi di da bi du bu para ver si había suerte y un hada madrina nos sacaba de un apuro como en “La Cenicienta”.
A quién no se le ha puesto un nudo en la garganta con la muerte de Mufasa en “El Rey León” o reído con el genio de la lámpara en “Aladdín”.
¿Y quién no notó que su piel se ponía de gallina emocionados por el enfrentamiento entre indios y colonos en “Pocahontas”?
Esta claro que “La Compañía Disney” lleva deleitándonos con clásicos de increíble éxito desde 1927. Y es que muchas de las películas han recibido al menos un galardón por parte de la Academia de los Oscar a la mejor música original.